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La consentida de mi profesor

Últimamente me he estado preguntando si hay forma de decirle que no a un maestro. Cuando iba en secundaria, sólo me gustaron dos de mis maestros, ja, curiosamente los dos que daban laboratorio, ¿será que las batas los hacían parecer más inteligentes?... bueno y si lo pienso bien bien, me super enamoré de otro y es que daba literatura, tenía una escuela de teatro, sabía horrores de futbol y era ese encnato por el que todas morían... quién iba a sospechar que años después... ¡¡¡maldita la hora!!! En fin. En la prepa, ¡Cristo Rey!, tremendo romance que me aventé con el de filosofía, toooodo aquél que estuvo ahí lo recuerda a la perfección, pero ps, otra vez, era el listillo ¿no?, jamás en la vida me hubiera enamorado del de Geografía o del de Informática, ¿ps cómo? esos no apantallaban. Ahora en la maestría tooooooodos son listos, tooooodos apantallan, ¿deverás una sería capaz de decirle que no a alguno, por más repugnante que éste fuera (que no es el caso, pa colmo)? ¿Será cierto que así...

Fin de cursos

Que dicen mis maestros que siempre no soy inteligente, sino que fue pura chiripa que me haya salido tan bien el primer trabajo. CORRECCIóN Que dicen mis maestros que siempre sí soy inteligente, que el problema es que hago lo que se me da la gana.

Usted-TU y el amor

"Siempre le hablo de usted, lo que pasa es que nunca TE das cuenta" Me sorprende mucho la forma que tienen de adaptarse los Colombianos -que son con quienes he tenido contacto en particular- al registro mexicano, cuando lo pienso, no siento que yo sería capaz de hablarle de usted a mis cuatitos de la maestría, en caso de que fuera yo quien se insertara en ese otro contexto. ¡¡¡¡Y las peleas!!!! ¿qué tal las peleas? uno no puede pelearse agusto y de a devis en una lengua que no sea la propia, incluyendo las variantes dialectales, no entra en mi cabeza la posibilidad de gritarle a alguien "¡pues entonces, chingue a su madre!"...mmmm no, no hay forma. Me pregunto cómo será también enamorarse de alguien con quien no compartes lengua, a mí y mi muy intolerante y constreñida idiosincrasia me parece casi imposible... ¿Cómo te cuadras a otra forma de entender el mundo? si para mí ya es tremenda la diferencia cultural "mayonesa dentro o fuera del refri", eso de and...

Se me está acabando este año también

Caminé bastante, no sé si lo suficiente; pensé mucho, más de lo que esperaba pensar en este año: lloré, lloré por cosas que valían la pena y por cosas que no y que con los años irán cobrando dimensiones aún más ínfimas. Cree nueva formas de estigma, que le impuse a mis malqueridos, y que me impuse a mí misma. No hay forma de escapar de los juicios de uno mismo. Hubo un tiempo en el que pensaba que tenía temporadas de lectura que a la postre me permitían tener otra temporada de escritura; en la segunda mitad de este año, me la he pasado lee que lee, poco he escrito, pero lo que he leído me parece provocará productos de escritura muy distintos a los que he acostumbrado toda mi vida. Sigo caminando.

Negro, negro, negro

"El capitán se hunde con su barco... en PUMAS todos somos capitanes... chinguen a su madre todos los que se salen antes de que se acabe" ¿No es muy glorioso?, lo coleccioné ayer en el estadio y hoy me vestí toda de negro, porque ayer éramos felices, y la felicidad dio paso al silencio en los últimos minutos de la tarde. A esperar otro torneo.

Conciencia gremial

La conciencia gremial es algo que no impera en nuestros días. Últimamente he presenciado varios episodios del tradicional efecto rata ¿que qué es el efecto rata? Ahí le va pa quien no esté familiarizado con el término: Uno llega a un lugar en donde se encuentra un grupo de personas; uno nota que la concurrencia es francamente fea; ¡endemoniado síndrome del Arca de Noe!, uno no puede estar sin emparejarse; pasa el tiempo y uno identifica al menos feo; pasa más tiempo y el menos feo, ahora es el guapo; otro ratito y uno ya se muere por él y de verdad no puede dejar de verlo. En los dos últomos meses he sido parte de un experimento en el que la mayor parte del tiempo uno está encerrado en situaciones de máximo estrés, con pruebas a superar, con el mismo grupo de personas; uno sólo llega a casa a dormir o seguir preparando la prueba del día siguiente. Uno termina por desarrollar apegos y rencores extremos hacia las personas con las que está obligado a formar una nueva vida. El efecto rata ...

El porque puedo y la maldad infinita

Sólo hago aquéllo en lo qe sé que soy muy buena... ahora que tengo información privilegiada, ahora que sé que podría, se lo he de quitar.