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Primer paso al escape

No lo estaba buscando, pero cuando llegué a esa intersección de pasillos estaba ahí, perfecto, luminoso, idéntico al de mis sueños si alguna vez hubiera pensado en ello. Ahí estaba colgado y casi ostentando mi nombre, quizá también el tuyo... Hoy me compré el vestido para el día que me lleves contigo a Lisboa.

De vuelta a la caída

Encontrar el abismo y aún sabiendo que no hay más que dolor tras la caída decidir lanzarse. Saber que la vida dio el giro que uno esperó por muchísimo tiempo pero que lo hizo sólo para topar con la pared de la imposibilidad. Qué jodido es saber que lo más honesto que he sentido es también lo que va cavando la tumba de mi felicidad. Había decidido no volver a estar contigo por no volver a sentir dolor, pero el que hoy siento es completamente distinto al que sentí en aquel momento. El de hoy es más gustoso, pero más terrible. La certidumbre de que me amas también pero que la vida nos arrastra a la resignación de no ser un nosotros… odio haber nacido tan tarde.

Provocando deseos sabor maracuyá

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Hace algunos años tuve mi propio acosador. Sensación única e inigualable: recibir llamadas y mensajes arrobadores -claro, mi acosador era poeta-, que me esperaran rebaños de mis flores favoritas al entrar a mi trabajo, recibir libros prologados por él, ser su tema en facebook y su subnick en msn. Las cosas como esas hacen que una se deje querer y no ponga límites al acoso de quien, a todas luces, tenía un desequilibrio mental... esto último lo supe el día que, sin que yo le dijera mi domicilio, se presentó en él con el discurso de venir para casarse conmigo porque su terapeuta se lo había sugerido. El momento en el que se negó a salir de mi casa sin un beso mío, convirtió aquella infatuación del ego, en terror puro. A pesar de lo anterior, hay un episodio que me resulta infinitamente deleitoso en la memoria: la noche en que dije a su oído, en medio de una furtiva llamada telefónica, "tengo antojo de maracuyá" y al amanecer  había un paquete con decenas de frutos a...

Pero soy una ganadora

7:31 de la tarde... ansiedad, ansiedad, ansiedad... ¿qué es lo que quiero? ok no trabajé nada hoy y el periodo antes de la entrega se va achicando (reminiscencia futbolera), pero no es eso, quería ir a CU por el marido y no fui, pero no es eso. El cosqulleo en las corvas, el cosquilleo en la nuca, en las articulaciones todas. ANSIEDAD ANSIEDAD ANSIEDAD. Hace un siglo que no leo literatura (cosa que generalmente me inquieta), pero no es eso. ANSIEEEEEEEEEDAAAAAAD. Dolor en la espalda, nudo en la garganta, estómago irritado, caminar intenso, casa recorrida 27 veces. Se avecina una tormenta, pero no es eso, gasté de más pero no es eso, no he comido verduras, pero no es eso. QUIERO FUMAR QUIERO FUMAR QUIERO FUMAR QUIERO FUMAR... pero soy una ganadora y ya llevo año y medio, así que no.

Así se va el lunes...

El estómago hecho un nudo ante la imposibilidad, ante el silencio impuesto. La carne contraída, los ojos que no miran, se quedan inertes, las manos que no atinan a decir nada, la voz que se corta, el pie que no quiere signar la huella, el titubeo se niega a convertirse en paso. El más brutal de los abandonos, la ausencia del cobijo fraterno, el mutismo de la voz maternal, la dubitativa ausencia presente de la penumbra paterna. Duele-tila-duele-tila-duele-tila-duele-tila-duele-tila... en un ejercicio de drogadicción velada de naturismo, tila-tila-tila-tila. No sentir, anestesiar el lunes.

Con el Goya en los labios

Y no el afamado hotel de paso (asquito). Ahora que está de moda hablar de futbol y escoger entre los catalanes y los madrileños sin tener la más puñetera idea de lo que significan en sus reales dimensiones ambos equipos, a mí me valen madres los dos, a mí me importan los PUMAS. Pues que resulta que otra vez en liguilla y justo en mi año sabático de estadio, caray, y me retechoca que el año que me prometí no ir al estadio meten canteranos por fin y la arman, y van de super líderes y sólo Jaguares les gana y todo poca madre, y yo sin estar en el estadio, por primera vez en 5 años. Por eso, la neta, me dio gusto que ganara el América y que hasta quedaran en segundo. En un acto miserable de egoísmo, me alegró que toda la banda que fue al estadio el domingo se insolara para ver un futbol mierdero, digno de irse mucho con el Necaxa e hicieran el coraje de su vida porque no se pudo ganarle a un equipo tan "poquito" como es el América. Ya lo dije, respiré, y la verdad es que creo que...

Tengo un hijo al cual dar un ejemplo

En unos días me encontraré en una de esas circunstancias que lo llevan a uno al centro de atención de la mirada pública (tampoco taaaaan pública, pero algo noticioso será). El punto es que me encuentro en conflicto con respecto a la necesidad, o más bien el imperativo ético de hacer notar un cierto malestar del gremio acerca de un problema nacional -que aunque es una forma de violencia, no es el desgarramiento sanguinario del que hablamos todos los días los que vivimos en esta geografía específica. La broma de lo que hay que hacer ha ido y venido en las bocas de quienes asistiremos al evento, sin embargo, el asunto me ha generado un nuevo malestar pues confronta, confronta al decir con el hacer, al sentir con el arriesgar. Tengo un hijo al cual dar un ejemplo y me perturba cuál será ¿el de calla y obedece o el de lucha desde tu trinchera, aún cuando tu lucha sea el mero levantamiento de voz y la molestia del dedo salitroso en la llaga?