Hace días que quiero hacer un post bien ojete. La intención no es molestar sino a manera de confesionario sacar todas mis culpas. Para quien me conoce está divertido tratar de poner la carita y el nombre correspondiente a cada manojo de culpas; para quien no me conoce está divertido andar meticheando en qué clase de culebra (perdón se me fue una "b") soy, a ver si se anima a conocerme algún día. Ahí va la primera parte: Confesión #1 Me gustó sentirme frágil, quizá, como diría mi maestro Bátiz, hasta disfruté el que mancillaras mi honor, mis principios de clasemediera guadalupana pura casta y virginal. Me gustó que al contar mi primera vez a mis amigas, todas se quedaran heladas; adoré que me dieras la oportunidad de que una vez más, los otros se pregunten ¿y cómo después de eso puede seguirse moviendo (en el mundo) tan bien? Me hiciste fuerte en el escenario, mortal tras bambalinas. Tengo miedo de encontrarte algún día, pero no por ti, ni por lo que sienta todavía, me da mied...
Hace días que no escribo nada. Hay cosas que me han tenido ocupada al 100%: 1. Primero fue el superar una crisis en la que le tuve que "hacer la ley del hielo" a alguien. 2. Después fui presidenta de mesa de casilla (una cosa que sí quiero adelantar de esta experiencia es lo mierdero de las campañas alrededor de la importancia del voto. Todos se congratulan de la cantidad de gente que votó, en mi experiencia como presidenta puedo decir que la mayoría votó a lo becerro: llegaban las chachas a las que las patronas les decían "ya sabes por quién Mari" y aunque uno le dijera "No Mari, vota por quien quieras", la tal Mari nomás volteaba a ver a la patrona y ésta le echaba la miradita de "ya sabes que si no gana él, el patrón se queda sin trabajo y tú de patitas a la calle". Llegaban las personas que no tenían ni idea de pa' que se estaba votando y me decían "pero si ya escogí presidente ¿ahora con usted qué señorita?" a lo que yo respon...
Comentarios
Publicar un comentario